Anhelo por la morada de DIOS

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¡Cuán amables son tus moradas, oh Señor de los ejércitos!. Anhela mi alma y aún ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

Salmo 84:1-2

 

Estamos en el ecuador de nuestro tiempo de ayuno y oración. Hemos declarado 40 días de búsqueda de Dios en donde nos hemos propuesto que no pase ni un solo día en el que no haya alguien de Sendero ayunando y orando en favor de nuestra Comunidad y por las gentes que Dios ha puesto a nuestro alcance para poderles bendecir. Estoy bajo el convencimiento de que será un tiempo transformador y, es más, ya estoy oyendo de lo que Dios está haciendo en medio de algunos que han tomado el paso de buscar a Dios en este tiempo. Lo cierto es que, incluso algunos están experimentando el ayuno y la oración por primera vez. Así que, ánimo para quienes aún no han tomado el compromiso en ayunar. Es una gran experiencia.

Algo vital en la vida de todo cristiano es percibir la presencia de Dios como el lugar más deseado. No es un lugar físico, es vivir en Él en cualquier sitio en el que nos encontremos. Es asegurarnos que por donde transitemos Su Morada sea nuestra mayor pasión. Debemos entender que anhelar habitar en la casa de Dios es algo posible, ya que no se trata de vivir en el templo día y noche, más bien, se trata de permitir que nosotros seamos templo en el que Él habite y procurar constantemente que nada acontezca que nos impida esa relación con el Espíritu Santo en forma permanente. Y es que, precisamente, de eso se trata, morar es algo más que un toque o una visitación, es permanecer, instalar campamento, es hacer casa.

«… como el gorrión y la golondrina que buscan hacer nido cerca de los altares en la casa de Dios» (Salmo 84:3).

Confío que este año 2016 que acaba de iniciarse, sea un tiempo en el que la búsqueda de Su Morada sea tan amable, tan deseable que se convierta en tu máxima pasión y anhelo. Que lo demás, jamás te haga abandonar la casa de tu Dios.

Pr. Juan Carlos Escobar.

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