El Tiempo

 

Llevo semanas pensando a cerca de nuestro tiempo. No del tiempo meteorológico: lluvia, sol…No, de eso no, sino del tiempo Cronos, de las horas, los minutos…En esta semana viendo el telediario veo una exposición a cerca del tiempo, semanas atrás leí algo respecto al tiempo, constantemente escucho comentarios, e incluso los digo, tales como: “no tengo tiempo”, “se me pasa el tiempo volando”… Hasta en una clase con una profesora de la universidad nos decía que el tiempo, a medida que una persona va creciendo y teniendo responsabilidades parece que cada vez se  nos va más rápido.

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La preocupación por el tiempo no es un tema que esté ahora en auge, siempre ha sido un tema actual en la sociedad y que ha preocupado a muchos.

Tú y yo tenemos un tiempo determinado de vida. No todos tenemos el mismo. A algunos se les ha concedido más que a otros.

Pero aunque no tengamos el mismo tiempo, sí tenemos 3 características en común:

  1. Tenemos un tiempo determinado
  2. No sabemos cuánto tiempo tenemos
  3. Tenemos la libertad de administrar el tiempo que tenemos, en qué y cómo vamos a usarlo.

 

Si te dijesen que tu tiempo se acaba (es decir, te mueres) en 24h, ¿qué harías? Piénsalo.

Pues posiblemente, harías todo lo que sabías que era importante pero lo dejaste en un segundo plano.

Harías todo LO IMPORTANTE con carácter inminente porque sabes que tienes poco tiempo.

Ahora,  yo te pregunto, ¿y tú cómo sabes que verdaderamente tu tiempo no va a terminar en 24h? No lo sabes. ¿Por qué vives como si tuvieses todo el tiempo del mundo?

Hay asuntos tan trascendentes, tan importantes para el ser humano que debemos atenderlos y vivirlos como si nuestro tiempo se acabase de forma inminente.

 

Me gustaría hablarte de 2 asuntos muy importantes.

Acompáñame a 2ª Corintios 6:2

El apóstol Pablo está haciendo referencia a un pasaje del Antiguo Testamento, concretamente a Isaías 49:8, donde el profeta Isaías, está apuntando a Cristo, al Mesías, quien traería bendición para todos aquellos a quienes iba a alcanzar la salvación.

El Mesías prometido, el Único capaz de conseguir para el ser humano, lo que el hombre por sí mismo no puede alcanzar.

Hay tantas cosas que nosotros no podemos alcanzar:

  • Yo no soy capaz de ganarle la batalla a la muerte.
  • Yo no le puedo ganar a una enfermedad por mucho optimismo que le ponga, si tengo cáncer y ya lo tengo extendido, con metástasis, por muy sonriente que yo esté, el cáncer no se va a sorprender de mi buen humor…me voy a morir.
  • Si estoy perturbada o angustiada por alguna situación del índole que sea: emocional, sentimental, financiera, espiritual, etc. por mucha meditación, clases de respiración, terapias de controlar nervios que haga, aunque quizás me ayudarán momentáneamente, yo por mí misma no puedo conseguir la perfecta paz en mi vida.

Hay cosas que son inalcanzables para nosotros. Pero aún hay algo más, el asunto más importante que una persona tiene que decidir en ese tiempo determinado que se le ha concedido. Y es decidir dónde quiere pasar la eternidad.

 

Es curioso que nos preocupamos mucho más por atender y producir en esta etapa tan pequeña de nuestra vida, donde tenemos un tiempo determinado, y en cambio, la siguiente etapa de nuestra vida que es eterna, infinita, es donde más tiempo con diferencia, vamos a estar, la dejamos como al azar, como a ver qué pasa, como que nunca va a llegar, la dejamos como si no tuviésemos que decidir sobre ella y nos despreocupamos de la decisión más importante que tenemos que tomar.

“En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”

Fue en Jesucristo donde Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo.

Hay muchas cosas inalcanzables para nosotros, a causa del pecado, pero Jesucristo en su muerte y al levantarse de la muerte, obtuvo la posibilidad para nosotros de que lo inalcanzable se pueda hacer real en nuestras vidas:

  • Puedo tener paz en medio de una tormenta en mi vida
  • Puedo ser sana, por la victoria de Jesucristo en la Cruz, de una enfermedad, aunque sea terminal
  • Puedo tener vida después de la muerte, vida eterna, si creo que Jesús obtuvo todo esto para mí.

Quiero decirte que era imposible que tú llegaras a Dios porque nuestro pecado, nuestra maldad, nuestro egoísmo, nuestras malas intenciones, nuestros malos pensamientos no pueden llegar a un Dios Santo y Perfecto.

Pero ahí está la misericordia de Dios, que Dios sabiendo nuestra condición, nos amó tanto que puso remedio a esta situación y envió a Jesucristo, Dios mismo se entregó en sufrimiento, en burla, en muerte…para abrirnos un camino hacia Dios.

 

Y si tú entiendes esto y abrazas esta verdad en tu vida, abrazas a Jesús, puedes llegar a Dios con confianza porque Dios te ve limpio a través del sacrificio que hizo Jesucristo en la Cruz del Calvario.

Pero creer esto, abrazar la fe, reconciliarte con Dios por tus pecados, por lo que sabes que no está bien en tu vida, aceptar a Jesús en tu corazón, es una decisión que sólo tú puedes tomar.

Dios ya ha dado el primer paso de acercarse a ti, a través de Jesús, ¿qué decidirás tú?

 

Ahora, fíjate, no tienes mucho tiempo para decidir, hay urgencia en tomar esta decisión, es inminente, porque SÓLO puedes tomar esta decisión en el tiempo determinado que se te ha concedido, ese tiempo que no sabes cuándo va a acabar para ti.

Ocúpate con urgencia de cómo pasarás la 2ª etapa de tu vida, sólo tienes 2 opciones: con Dios o sin Dios.

  • Dios te dice que ahora mismo es el tiempo aceptable –para decidir- y que ahora es el día para que tú puedas alcanzar la salvación.

Y a ti, Iglesia, una vez que tu alma ya está bien asegurada en y con Jesús, debes ser un embajador, alguien que comparte de Jesús a otros, alguien que ha experimentado en su vida una tan salvación tan grande, alguien que entiende la urgencia de que las personas pasen de las tinieblas a la luz, de que las personas se reconcilien con Dios, alguien que entiende las artimañas del enemigo para matar, robar y destruir a las personas y sabe que el Único Salvador y la Única esperanza es y está en Jesucristo.

  • Fíjate que dice Pablo, en el mismo contexto: 2ª Corintios 5: 15 y 20

Tu vida le pertenece a Dios, tienes propósito, rescatar almas de las garras del enemigo para que pasen a vida con Jesús

¿En qué estás empleando el tiempo que te ha sido concedido?

Esta labor de compartir el evangelio tiene que ser algo bien intencional en nuestra vida.

Arde por Jesús, apasiónate por el evangelio y entiende que para esta hora, para este tiempo, para esta generación Dios te ha escogido a ti, te ha dado el privilegio para representarle en esta tierra.

 

Iglesia levántate, ¡es urgente! Por una palabra, por un gesto, por olvidarte por un momento de ti, puedes llegar a cambiar el rumbo eterno de una persona.

 

¿Estás dispuesto al reto?

 

Rebeca del Val

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