Obra Social

 Compasión. Caminando con Jesús

 

No podemos hablar de compasión sin tener presente el ministerio de Jesús en la tierra, él la mostró esta compasión por todo lugar por él que donde pasó, allí donde había una necesidad estaba Jesús.

Jesús enseñaba, sanaba, tocaba, lloraba, liberaba, alimentaba y predicaba hizo todo en obediencia al Padre. La práctica de la compasión era algo natural en Él.

Jesús no sólo tenía compasión también instruyó y fue ejemplo a sus discípulos para fueran compasivos y solidarios (Marcos 6:34,37)

Hasta aquí todo es bastante obvio, pero muchos cristianos olvidamos seguir a Jesús en esta área preferimos  dejarlo “para otros” y mirar hacia otro lado mientras nos enfocamos en otros ministerios más “brillantes” como la enseñanza o predicación. Pero la realidad es que Jesús hacía todo, había tiempo para predicar, para enseñar, para sanar, compartir, abrazar, tocar, Jesús estaba siempre con el más desfavorecido. Un verdadero discípulo debe hacer lo que hacía el Maestro.

Hablaba con quién nadie quería hablar, sanaba a quien nadie se quería acercar, veía al más insignificante entre la multitud y centraba su atención en él, por eso la multitud seguía a Jesús. Los evangelios dan fe de ello.

 

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La compasión nace del corazón de Dios y es la mejor manera de predicar el evangelio.

La compasión te lleva a interceder en oración por las almas.

La compasión te lleva a llorar con el que llora y cantar con el que está alegre.

La compasión te lleva a la acción no te deja estar quieto e indiferente entre cuatro paredes.

La compasión te impulsa a rodearte de gente, a relacionarte, no te aísla.

La compasión no es egoísta pone por delante al prójimo con compromiso.

La compasión no juzga, no crítica, no cuestiona, solo cubre la necesidad.

La compasión defiende los intereses del más débil, la causa justa.

La compasión viene de dentro hacia afuera.

La compasión transforma  a otros y a nosotros mismos.

La compasión te impide mirar hacia otro lado.

La compasión te lleva a ser valiente, creativo, a marcar la diferencia.

Hoy en día el mundo está lleno de buenas personas de muchas organizaciones sociales que luchan por ayudar al más débil, pero hay una gran diferencia  entre estos movimientos seculares y la iglesia de Cristo y es el poder del Espíritu Santo.

Jesús es el mismo hoy, y Él tiene todo lo necesario para transformar las vidas. Jesús es el único capaz de satisfacer las necesidades de la gente y restaurar las vidas física y espiritualmente. Sana, salva, restaura, restituye  en todas las áreas. Donde no alcanza lo natural, actúa con su poder sobrenatural.

Por eso Jesús debe ser siempre el centro de todo lo que emprendamos y mucho más este ministerio de compasión al que hemos sido llamados y si respondemos el poder de Dios obrará por que estaremos obedeciendo su mandato.

Tenemos la responsabilidad no sólo de cubrir las necesidades físicas, tenemos que llevar a las personas a descubrir su verdadera identidad como seres humanos creados a imagen de Dios. Y en el proceso nos ayudará a reforzar nuestra identidad como agentes de cambio para la sociedad. Como iglesia debemos continuar lo que Jesús comenzó y seguir sus pasos.

¿Te atreves a salir de tu zona de comodidad?

¿Te atreves a ser un agente de cambio?

¿Te atreves a tender tu mano?

¿Te atreves a bajar a la oscuridad y hacer tu parte?

SÍ,  PREGUNTO SI TE ATREVES POR QUE LA COMPASIÓN LLEVA A LA ACCIÓN Y ES SÓLO PARA VALIENTES  QUE SE COMPROMETEN CON DIOS  Y DECIDEN SER VERDADEROS DISCIPULOS.

¿ERES TÚ UNO DE ESOS VALIENTES?

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres .Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados ,que los ciegos verán ,que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor».

Lucas :18,19

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