PALABRA PASTORAL AÑO 2015: NUEVOS COMIENZOS

“vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis… por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino” Josué 3:3,4

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” Isaías 43:18, 19

 

Declaramos que el Año 2015 para Sendero de la Cruz es un Año de Nuevos Comienzos. Nuevas etapas dan inicio, precedidas de otras que finalizan dejando atrás momentos de gloria y, al mismo tiempo, instantes dolorosos y complejos. Por tanto, estamos firmes en nuestra comunidad creyendo que nuestro progreso dependerá de saber finalizar etapas y emprender otras nuevas.

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Como creyentes, los nuevos comienzos son parte del alcance de nuestro destino. Al mismo tiempo, nuestro destino está marcado por la guía del Espíritu Santo quien siempre habla revelando a nuestras vidas el consejo de Dios para acompañar y dirigir nuestros pasos en distintas etapas de nuestra vida personal y de Iglesia. Dios siempre ha sabido mantener viva su comunicación y hacer dinámica su relación con cada uno de nosotros. Nunca guardó silencio, siempre habla. Dios siempre se ha revelado en diversas formas y en tiempos distintos mediante sus profetas (Hebreos 1:1). Hoy toca estar atentos a los tiempos que vivimos, porque el ayer no volverá y el futuro depende de si estamos listos para descubrir, discernir, ver que algo nuevo está brotando, germinando…saliendo a luz.

 

Con todo, los nuevos comienzos que ya estamos experimentamos como comunidad, no son ajenos al mundo. Asistimos a un escenario en el que los nuevos comienzos que se dan obligadamente en el ámbito político, educacional, financiero, social, científico y en el concierto global de las naciones. Son nuevos comienzos acompañados de cambios a los que debemos anticiparnos advirtiendo lo que Dios dice, ya que Él no está ajeno a lo que hoy vivimos. Si estamos atentos al concierto de los acontecimientos actuales, descubriremos que Dios siempre acompaña los tiempos haciendo que la Iglesia siempre viva renovada y contextualizada.

 

En este año 2015, Dios está comenzando un tiempo nuevo en ti. ¿Conocerás lo que Dios está haciendo? ¿Estás dispuesto a descubrir sus planes para tu vida? ¿Te atreverás a confiar que el Dios que obró en el pasado, volverá otra vez a intervenir en tu presente? El mundo no necesita al Dios que está en la Historia, sino al Dios que es protagonista de la Historia. Dios nunca fue y nunca será, Dios siempre es. Es el Gran Yo Soy; es el mismo ayer, y hoy y por todos los siglos (Hebreos 13:8)

 

IDENTIDAD Y DESTINO. “saldréis y marcharéis…”

Este año 2015 lo iniciamos con la propuesta de Nuevos Comienzos que apuntan a fortalecer nuestra identidad como Comunidad Cristiana y a afirmarnos en procurar nuestro destino.

 

Identidad. Nuestra Iglesia se denomina como Comunidad Cristiana Sendero de la Cruz, en primer lugar, porque Dios nos ha introducido en el sendero que nos lleva a nuestro destino, a partir de nuestro encuentro con la Cruz de Jesús. En segundo lugar, porque la Cruz identifica no sólo un mensaje, sino que también un estilo de vida ligado a la humildad, al servicio y al compromiso con ser portadores del mensaje de la Salvación. Y, en tercer lugar, queremos ser definidos ante una sociedad, en donde los valores y los principios del Evangelio están siendo cuestionados o marginados. Incluso, gran parte del cristianismo está diluido con la influencia humanista que hace que muchos creyentes queden neutralizados ante la presión de un mundo que quiere cuestionar el poder de Dios para hoy.

 

Destino. Nos movilizamos saliendo de nuestro lugar para marchar a nuevos espacios que son parte de nuestro destino. Esto habla de una identidad claramente aferrada a una visión que no se arraiga a espacios de confort o a los edificios. Nuestra Comunidad, nace y se desarrolla a través de un peregrinaje que nos ha llevado hacia constantes desafíos que han evidenciado que la esencia de nuestra Iglesia nos ha llevado a una constante renovación.

 

CAMBIOS

Los cambios son parte de la vida y propio del crecimiento de todo ser vivo. Constantemente el cuerpo humano sufre cambios en la piel, en órganos, células… sin los cuales no sería posible nuestro desarrollo y existencia como personas. De igual forma, los cambios son parte de la vida de todo creyente que harán posible la madurez en el carácter, la superación personal y la victoria sobre enemigos internos y externos.

 

Nuevos comienzos siempre implica cambios. En los cambios siempre Dios nos invita a superarnos. Los cambios se resisten por quienes se aferran al pasado. Dios dice: “no os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas…” (Isaías 43:18) Pablo dijo: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome hacia lo que está por delante”  (Filipenses 3:13)

 

Atrás deben quedar tus pecados. Debes permitir que Dios aplique su perdón. Debes aceptar ser perdonado y apartar tu mirada de lo que Dios está dispuesto a superar contigo.

 

Atrás deben quedar las ofensas que te han hecho. Cambios implica saber perdonar. Si no perdonas, no sólo aceleras el envejecimiento de tu cuerpo, sino que tu alma se entumece, se seca (Salmo 32:3). Deja el resentimiento, porque son las marras que te ataran al puerto del ayer.

 

Atrás deben quedar tus intentos fracasados, tus miedos y tus errores. Pero también deben quedar las glorias del ayer conformadas por experiencias, pasiones, logros… que ya no volverán y que no puedes tratar de perpetuar mediante la melancolía o la nostalgia.

 

Cambios para ser transformados. “yo estoy haciendo algo nuevo, está germinando… ¿lo podéis conocer?” (Isaías 43:19)

 

Conocer lo que Dios está haciendo es reconocer que el cambio comienza en nosotros. Siempre, cualquier cambio, aporta una oportunidad para ser transformados. No aceptar la transformación nos llevará a la pérdida de oportunidades para redimir tu historia. Atrás, al igual que para el pueblo de Israel quedaron 40 años de deambular por el mismo lugar, ahora es necesario que en este 2015 iniciamos la marcha con una nueva actitud que evidenciará una transformación de una generación que se atreve a creer a Dios pero que, también, ha experimentado el cambio forjado por la travesía en el desierto bajo el trato de Dios. Deuteronomio 8:16 “afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien

 

Dios quiere transformarnos para que podamos recibir lo nuevo de Él. Quiere que seamos odres renovados. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar” (Marcos 2:22) La gente inflexible, terca y que se resiste a los cambios propuestos por Dios, pierden el vino nuevo, que siempre es mejor. El vino nuevo representa lo que está por venir, lo excelente. Debemos entender que Dios no sustenta a las personas con vino a añejo, sino con el nuevo.

 

El Espíritu Santo quiere derramarse en nuestras vidas trayendo un nuevo gozo, fuerza, sabiduría.

 

El Vino nuevo representa el avivamiento de un Dios que nunca envejece en barricas eclesiales o personales. El vino de hoy, se ha de injerir porque no puede ser conservado para el mañana. El Vino nuevo requiere que los odres sean renovados. El envejecimiento es producto de la falta de renovación. Y la falta de renovación del odre impide que Dios obre para algo mejor.

 

Por tanto, en este 2015, Dios nos lleva a renovar el odre de nuestra Iglesia, de nuestra estructura para que venga el vino nuevo: una nueva experiencia con Dios, nuevos milagros, nuevas fuerzas, nuevos proyectos… un avivamiento que transformará nuestra comunidad y nos impulsará a una multiplicación sin precedentes.

 

Pero también, la transformación tiene que ver con el trato de Dios por medio del quebranto. Esta lección la aprendemos cuando aceptamos que somos barro en manos del Alfarero: Jeremías 18:3-6  “Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. Barro en sus manos.” Ser barro en las manos de Dios implica que Él forjará su propósito en nosotros y lo hará por medio de momentos de quebranto, con tal de hacernos mejores vasijas. Por tanto, nunca la pérdida en las manos de Dios nos llevará a ser desechados, sino a ser perfeccionados para cumplir Su propósito en nuestras vidas.

 

CAMINO NUEVO. “Antes de ahora no habéis pasado por este camino” (Josué 3:4)

Una Aventura. El 2015 nos adentra en un camino nunca antes transitado. No está en los GPS; no existen mapas, nadie lo ha contado porque nadie lo ha experimentado. Atrás queda la historia que forma parte de un pasado que no podemos compartir con lo nuevo de Dios. Este camino nuevo significa que quienes se atrevan a caminar por él se harán protagonistas de una nueva historia. Atrás quedan años de haber dado vueltas por causa de la pérdida de oportunidades que Dios nos ha ofrecido. Dar vueltas en el desierto significa haber transitado una ruta una  y otra vez sin lograr la meta soñada.

 

Moisés ha muerto. Debe levantarse la generación de un nuevo comienzo. Se trata de una generación de liderazgo que marque una nueva etapa en la historia de nuestra congregación.Moisés representa un pasado que no necesariamente ha sido malo, pero que no es mejor que lo que Dios tiene por delante. Moisés ha sido clave para un tiempo, pero no logró llevarnos a la tierra de la promesa.

 

Para nuestra Comunidad, Josué representa Sendero de la Cruz. Esto significa que tenemos la misma visión que tuvo Moisés y tenemos el mismo destino. Sin embargo, Moisés no alcanzó su destino y ahora se debe levantar la generación de Josué. Se trata de una generación de conquista, no solo de ideales o ilusiones.

 

Iniciamos una nueva etapa en la que atravesaremos el Jordán Representa un nuevo modelo de comunidad cristiana. Se trata de una etapa en la que Dios demanda que quienes atraviesen la frontera del Jordán pisen firme al tierra prometida y confíen en el respaldo de Dios. Dependeremos del Arca que representa la Unción y la Obediencia a la Palabra de Dios para dar nuevos pasos hacia la promesa dada por Dios desde el principio y que nos llevará a ser una congregación de miles. Isaías 60:22  “El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto”

 

NUEVA ETAPA DE VIDA.

Una Nueva Vida. Dios se revela al hombre de forma siempre actual. Dios se revela como el Gran Yo Soy. Por tanto, nunca Dios será viejo, rancio, rutinario… Dios es Creador, por tanto, su Esencia es creativa, reformadora, innovadora. Por consiguiente, la manifestación de Dios en nuestras vidas nos conducirá a ser retrógrados o trasnochados.

 

Al contrario de lo que Dios nos propone, la tendencia humana es la rutina, el envejecimiento y, también, el acomodamiento. Así que el año 2015 viene a ser un año en el que Dios nos propone ofrecer un mensaje de cambio de Vida a la cual no debe resistirse. Esto no sólo debe afectar a quienes en este año reconocerán a Jesús como Salvador, sino que también afectará a aquellos creyentes acomodados con tendencias, a pecados, a manías, a su carácter, a su punto de vista, a su éxito y, algunos, a sus fracasos. Debemos recordar y proclamar el Evangelio nos lleva a la esperanza de cambios que nos alejan de la muerte que, siempre, está ligada al envejecimiento.

 

Constante arrepentimiento. Arrepentirse es cambiar de forma de pensar. Solo es posible experimentar el poder del Evangelio y la Vida Eterna a través del arrepentimiento (Marcos 1:15).

 

Muchos de los impedimentos más grandes para nuestra travesía hacia los nuevos comienzos radica en formas de pensar que establecen fronteras que nos llevan a retroceder, desobedecer o a la pérdida de oportunidades. Jesús nos invita a una Vida Eterna que debe ser alcanzada y experimentada en nuestro presente, para no caer en el error de una salvación que tenga que ver con un idealismo irrelevante o intrascendente.

 

Desde que Jesús nos propone nacer de nuevo nos adentramos en un camino nuevo ( Juan 3:3-6 comp. Romanos 6:4). Sin esta experiencia del nuevo nacimiento, es imposible entrar en el espacio de conquista de lo que implica el Reino de Dios. Se trata de una vida nueva que nos permite descubrir una nueva forma de pensar en cuanto a lo que Dios dice que somos y cuál es nuestro destino. Por tanto, la conversión siempre tendrá que ver con descubrir nuestra identidad y abrazar el propósito por el cuál fuimos creados.

 

La consecuencia inmediata del cambio de mente, nos llevará a convertirnos a Dios. La conversión es un cambio de rumbo de vida. Significará iniciar una nueva ruta orientada por la brújula de la Palabra de Dios para dar la espalda a una vieja vida dirigida por nuestras pasiones o pecado. Por consiguiente, este año 2015 debe iniciarse hacia una permanente orientación hacia la nueva vida que implica caminar sobre nuevos horizontes y, jamás, volver a transitar los viejos senderos propios de un pasado del que no es parte de nuestra historia.

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