Vuelve al primer amor

 

 

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Jesús a través de Juan mandó un mensaje a la iglesia de Éfeso. Éfeso era una iglesia privilegiada, empezó con un avivamiento increíble en que la gente se convertía y los que practicaban la brujería, al convertirse, quemaron miles de libros de brujería. Se estableció bajo el ministerio del apóstol Pablo y el Evangelio se extendió por toda la antigua Asia (Turquía). Juan estuvo ministrando tiempo allí, fue verdaderamente privilegiada.

A pesar de ser una iglesia privilegiada estaba pasando por un problema, “EL FUEGO DE DIOS” se estaba apagando, se estaban volviendo religiosos.

Es esencial que la propia iglesia asuma su papel para no caer en esta religiosidad y falta de pasión, no debe depender simplemente del ministerio que pase por la iglesia.

No se trata de “la iglesia a la cual voy”, se trata de “la iglesia que yo soy”.

Dios primeramente se dirige a la cabeza de la iglesia, el pastor. Éste tiene un lugar de privilegio, no por méritos humanos (Dios pone y Dios quita).El servicio a Dios debe ser un llamamiento y así servir con gozo y no por imposición. Debemos vigilar que no se vuelva una carga pesada que apague el fuego ardiente y la pasión.

Dios es nuestro sostén,  es quien cuida de nosotros, cuida de los pastores y también cuida de su iglesia. Dios anda en medio, el lugar de Jesús es ser la cabeza  de su Iglesia.

Todo lo que hagamos debe girar en torno a Él. Jesús debe ser el centro de todo lo que hagamos, nuestra motivación. Todo debe glorificarlo a ÉL.

El Señor conoces tus obras, todo lo que haces para qué y para quién lo haces. El conoce todo lo que pasa en su Iglesia, en nuestras vidas, en nuestros corazones, no lo podemos esconder, lo sabe todo.

Trabajar para el Señor no es fácil, requiere paciencia. La paciencia es un fruto del Espíritu Santo y como todo fruto hay que cultivarlo y procurar que crezca LA ESPERANZA.

“Jesús conoce nuestra paciencia”

Cómo está nuestra paciencia ¿quizá hemos perdido la paciencia?

Nuestra PACIENCIA traerá recompensa, no seamos impacientes, esperemos en el Señor, no nos precipitemos.

Necesitamos probar, discernir lo que viene de Dios y lo que viene de satanás.

Desecha cualquier semilla, palabra, profecía, mentira, contrarias a la voluntad de Dios, que sólo supondrán un freno para la iglesia.

Debemos desechar las mentiras de los que, estando en medio de nosotros, quieren traer confusión y frenarnos mientras esperamos pacientemente que Dios los saque (lo que hoy es algo insignificante puede convertirse en un gigante si lo alimentas).

PROBEMOS, estemos atentos. Estamos en los últimos tiempos; estemos alerta y evitemos  a los engañadores y falsos ministros, la mentira dura poco, sus frutos los delatarán.

Dios reconoce cómo sufrimos con paciencia y sabe hasta dónde podemos soportar, a tiempo nos dará la salida.

Dios sabe que hemos trabajado arduamente, incansables por amor a Él .Dios lo ha visto.

Dios ha visto que No hemos desmayado, que no perdimos la Esperanza, Dios lo ve.

NO DESMAYES  ¿Cómo está tu fe?  Dios está contigo.

Si estás empezando a desmayar a quedarte sin fuerzas Dios revive hoy tu ilusión y vigor por medio del Espíritu Santo.

Ahora Dios dice a su iglesia, la exhorta así a VOLVER AL PRIMER AMOR, quizá empezaste a dudar de las promesas de Dios, empezaste  a trabajar rutinariamente, sin pasión, sin AMOR.

Aviva el don de Dios que hay en ti, recuerda de dónde caíste y arrepiéntete, cambia el rumbo .Vuelve a las primeras obras con la pasión y el fuego del primer amor.

Pon atención a lo que Dios te habla hoy:

AL QUE VENCIERE… ¿Cómo se vence?

Perseverando hasta el fin, siguiendo adelante con los ojos puestos en JESÚS.

TENDRÁ RECOMPENSA

Derecho a ser saciado y a estar con Él por la eternidad.

VUELVE AL PRIMER AMOR Y PERSEVERA HASTA EL FIN.

 

– Pr.Sidinei.

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