Sendero de la Cruz

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Irse fuera

A estudiar digo. La verdad es que es un clásico, joven sin futuro aparente coge las maletas y se va fuera, dando la espalda al sol, las tapas, el paro, los amigos, familia… y coge las maletas en busca de un futuro a priori mejor.
También es cierto que es una decisión que muchas veces se toma por necesidad, como última opción, y aunque así es la vida, es una pena. Para ninguno es de buen plato el tener que dejar nuestra vida cotidiana para poder sobrevivir.
Con otros ocurre lo ideal, te vas porque quieres, porque te hace ilusión la aventura. Pero no nos engañemos, no es tan fácil. Estudiar fuera es una decisión que, para un joven, es la decisión. Y es que cuando nos ponemos a sopesar lo que ganamos y perdemos, intentamos descubrir qué es lo mejor para nosotros. Al fin al cabo es una decisión que debes tomar tú mismo.
Y existe el riesgo, claro, de fracasar. Vamos una presión, de tres pares de narices. Yo estudio en Inglaterra, teología. Sé lo que pierdo, y sé lo que gano. Eso es lo que, en mi opinión, debemos tener claro, con toda decisión. Especialmente las gordas.
Estudiar teología en Inglaterra puede parecer muy extraño para algunos, algo así como ir a la iglesia un domingo por la mañana multiplicado por mil. Pero lo cierto, es que yo creo que mucha gente no se acerca a Dios un domingo por la mañana, porque no sabe lo que gana, o no se lo quiere creer.
Irse fuera de España sin tener la certeza de lo que va a pasar es complicado. ¿Por qué es tan complicado irse fuera de tu comodidad y acercarte a Dios?
La decisión de irte fuera no sé, pero la de acercarte a Dios, esa sí que te la recomiendo.

Juan Mateo Escobar Bellshaw