Sendero de la Cruz

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El amor

El amor, fuerza universal y poderosa, no tiene existencia física solo acciones, cualidades o estados que percibimos o vivimos, pero sin la energía de esa gravedad es imposible habitar.

Los seres humanos somos transformados por ese profundo sentir que nos apasiona, proyecta felicidad sobre los demás, y sostiene nuestras relaciones de atracción con lealtad, fidelidad e integridad.


Hay varios tipos de amor:

  1. Familiar: proceso afectivo que se desarrolla de manera natural.
  2. Romántico: sentimiento expresivo y placentero de una fascinación emocional hacia otra
    persona.
  3. Fraternal: afecto entre los humanos, recordando que todos somos hijos de Dios.
  4. Divino de Dios: es el lazo con Dios y nuestros corazones.

Es tan serio que nunca va a fingir los sentimientos reales, genuinos. Se manifiesta con abrazos, caricias, besos, alegría, atención y otros componentes que emanan de ese oasis y engendran grandes beneficios a nuestra salud física, mental y emocional sin dejar sombras entre paredes que desencadenen
infidelidad e inseguridad dando rienda suelta a la confianza y libertad de convivencia con otro conglomerado sin necesidad de ahogarse en los celos que suspende y fragmenta cualquier relación emotiva y sólida.


1 Corintios 16:14 (RVR 1960) “Todas vuestras cosas sean hechas con amor.”
1 Juan 4:16 (RVR 1960) “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.”


¿Qué es el amor?

Definición bíblica: “El amor es paciente, servicial, no es jactancioso, no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.


San Pablo de Tarso dice: “Es comprensivo, perdona, cree, espera y aguanta sin límites”. Y menciona tres tópicos permanentes: “La fe, la esperanza y el amor, éste último es la razón de nuestra existencia”.

El apóstol afianza: Jamás dejará de existir pase lo que pase”.1 Corintios 13: 2 (RVR 1960). Pero también dice “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.” 1 Corintios 13: 8 (RVR 1960) o
“Nunca deja de ser; pero las profecías acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”.


¡Vive y ríe con amor, ama sin miedo!

Francia Álvarez