Sendero de la Cruz

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La última canción de Jesús.

La música es un componente presente en cualquier lugar del mundo. Ineludiblemente, como una película que no puede verse sin banda sonora, la música tampoco puede faltar en las fiestas populares, en celebraciones familiares, en los grandes eventos sociales, en los acontecimientos deportivos, en las escuelas, en las iglesias, en cualquier instante de la vida pública y privada. Siempre la música estará ahí, aportando la chispa que hace más sublime cualquier momento de nuestra existencia.

No en vano, la ciencia ha demostrado que la música libera la dopamina (lo que algunos denominan la “hormona de la felicidad”). De ahí que el corazón se alegra ante momentos depresivos de nuestra existencia cuando percibe una melodía musical. En la pedagogía, la música juega un papel relevante dado que se ha comprobado que lo que se canta se graba en el corazón y en la mente. Sin duda, la música nos puede hacer más inteligentes, por lo que se sería muy aconsejable que educadores y padres invirtiesen en la música como fundamento de la educación de las nuevas generaciones. Pero, también, como una consideración muy importante, no se nos debe escapar que la música sirve para fortalecer la identidad y la unidad de un país o de un determinado colectivo.

En la Biblia, la música también está muy presente. De sus 66 libros, en 40 aparece más de 600 alusiones directas a la música. En uno de esos pasajes bíblicos, se menciona que Jubal, hijo de Lamec, fue el inventor de la flauta y el arpa (Génesis 4:21) e, incluso, en otro pasaje de la Escritura, Dios refiere a Job que la música ya existía en el universo antes de ser fundada la tierra (Job 38:7). La razón del por qué la música está presente en la Biblia es sencilla y a la vez maravillosa: Dios habita en medio de la alabanza (Salmo 22:3). O sea, que Dios está presente, cuando por medio de la música le damos valor siendo Él más relevante que nada o nadie en nuestras vidas. Precisamente, en esto consiste la alabanza.

De manera que, al considerar la importancia de la música en la Biblia y en lo relativo a la vida espiritual, no cabe duda que la música también formaba parte de la vida de Jesús. Como buen judío, el seguramente cantó infinidad de veces en la sinagoga, en las bodas, en las fiestas y en momentos íntimos con Dios, su Padre. Pero, seguramente, el momento musical más sublime, fue la última canción de Jesús, justo al finalizar la última cena, la de la Pascua, y que dio lugar a las 12 últimas horas de su vida en la tierra: “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los olivos” (Mateo 26:30)

La última canción de Jesús se trataba de una alabanza (himno o salmo) que formaba parte del compuesto de cantos que era costumbre cantar durante la cena de la Pascua. Solía comenzar la cena pascual con los salmos 113 y 114 y finalizaba con el 115 al 118. Muchos sostienen que lo que cantó Jesús en su última canción antes de morir fue el Salmo 116:13-14 “Tomaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. Ahora pagaré mis votos al Señor delante de todo su pueblo”. Por tanto, es impresionante saber que Jesús cantó lo que sería su sacrificio por la humanidad. Esa copa de salvación era su propia sangre derramada para el perdón de nuestros pecados y, los votos que debían ser pagados, habla de su sacrificio que como Cordero de Dios representando en el cordero pascual protagonista de la historia de la liberación de Israel de Egipto, estaba listo para ser sacrificado.

Probablemente, el himno de Jesús sea desconocido por la gran mayoría de los que hoy leéis este artículo, sin embargo, quisiera deciros que la última canción de Jesús, con su música y letra, es la banda sonora que le acompañaría en los momentos decisivos de su Pasión pero, al mismo tiempo, supone un canto de liberación de miles de millones de vidas cautivas por la terrible consecuencia del pecado y regidas por el faraón de todos los tiempos, satanás. Así que, recuerda siempre esto: Jesús cantó una alabanza que implicaba el sacrificio de su vida pero, al mismo tiempo, ese himno era una alabanza a Dios, su Padre, por tu salvación.

Es posible que, coincidiendo con estos días de semana santa, la pandemia o determinadas circunstancias personales de tu vida te hagan vivir momentos muy difíciles y tristes. O bien, como la gran mayoría de todos nosotros, estemos rodeados de mucha desolación y dolor. Como quiera que sea el momento que estemos atravesando, animémonos a pensar en la última canción de Jesús. Pongamos música en nuestra alma y alegremos nuestro corazón cantando a Dios.

Recuerda honrar a Dios en tu vida dando valor al amor de Dios por ti expresado en el sacrificio de Jesús en la cruz y, por más que estés pasando momentos difíciles, no dejes que la cantinela de la tristeza o la depresión te robe la esperanza. Alegra tu corazón atreviéndote a cantar a Dios y pon una nueva melodía en tu ser celebrando lo que Jesús hizo por ti y lo que hará en tu porvenir.

Pastor Juan Carlos Escobar